Problemas Sexuales
en la mujer: Anorgasmia
D. Alejandro
Arribas sánchez. Editor y coordinador de la sección
La
evolución de la sexualidad en la mujer ha tenido
un desarrollo muy importante en las últimas décadas.
La liberación de la mujer, la aportación de
los anticonceptivos, la búsqueda del placer en las
relaciones sexuales, ha llevado a las mujeres a un mayor
conocimiento y disfrute del sexo. Sin embargo todavía
pueden sufrir el peso de una pobre educación sexual
o de aspectos morales y religiosos que dificulten este avance.
En casi todas las encuestas que aparecen en los medios de
comunicación podemos observar como cuando se habla
de la calidad de las relaciones sexuales, un alto porcentaje
de mujeres informan de que no tienen orgasmos en sus relaciones
sexuales o que estos son muy infrecuentes. Las investigaciones
realizadas sobre el tema señalan, que efectivamente,
existe entre un 35%-45% de mujeres que no llegan a sentir
un orgasmo durante las relaciones con su pareja.
El problema de la disfunción orgásmica, se
definiría como la dificultad o imposibilidad para
alcanzar el orgasmo después de conseguir un nivel
de excitación adecuado. La mujer suele plantear que
no tiene problemas para excitarse, pero que llegado el punto
máximo pierde el nivel de excitación, o no
consigue “dar el salto” La frustración
posterior suele generar estados de ánimo bajo y a
medio y largo plazo, pérdida del apetito sexual.
En muchos casos la mujer puede optar por fingir el orgasmo
para evitar conflictos con la pareja. Esta situación
generará al cabo del tiempo una perdida de interés
por la relación sexual, puesto que no aporta nada
satisfactorio para la mujer. Además es importante
recordar que para un 60% de las mujeres es bastante complicado
alcanzar el orgasmo sólo a través del coito,
por lo que si no existen estimulaciones alternativas, la
situación se complica. Los problemas de comunicación
pueden en estos casos llegar a generar una ruptura en la
pareja. Será fundamental poder hablar de cuales son
los momentos más adecuados, que tipo de estimulación
previa prefiere la mujer y no olvidar la importancia de
participar activamente en la relación sexual, expresando
con el cuerpo, las palabras o de la manera que se nos ocurra,
nuestras sensaciones. De esta forma se evita el “rol
de espectador” tan común en las mujeres con
este problema. Si se está más pendiente de
la otra persona que de las propias sensaciones es difícil
llegar al clímax.
Por otro lado el hombre debe tratar de no avasallar con
preguntas sobre el nivel de excitación, ni sobre
que le gusta o no en cada instante. Estos comportamientos
pueden acabar con la magia de la situación, interrumpiendo
las fantasías y los niveles de excitación.
Tendremos que encontrar otros momentos para poder hablar
de las preferencias sexuales de cada uno.
Como
ya comentamos en el artículo anterior la mayoría
de las disfunciones sexuales tienen una causa psicológica,
siendo tan solo un 5% de los casos los que se podrían
explicar por causas físicas. Entre las más
destacables estarían:
Algunos
de los medicamentos que tomamos con normalidad, sedantes,
antihistamínicos y antihipertensivos pueden interferir
en la respuesta de excitación sexual y provocar dificultades
para alcanzar el orgasmo. Es importante conocer esta información
para no atribuir la falta de orgasmo en una relación
a otros factores personales o de la pareja.
En
el caso de las sustancias tóxicas como alcohol, marihuana,
cocaína, éxtasis, etc. no debemos dejarnos
engañar por los efectos positivos que algunas personas
describen. En el ejemplo del alcohol es común la
creencia de que parece desinhibirnos, y aunque a pequeñas
dosis puede ser así, el aumento del consumo provoca
una interferencia importante en la respuesta sexual.
En
lo que a las causas psicológicas se refiere, podemos
señalar algunas que suelen encontrarse en gran parte
de las disfunciones sexuales, según Fairburn (1983):
• Ansiedad de ejecución
• Ignorancia y errores sexuales
• Dificultades en la relación
• Baja autoestima
• Actitudes negativas en relación con el sexo
• Circunstancias adversas (económicas, sociales,
familiares, etc)
Podemos
señalar tres factores integradores de todos estos
elementos a la hora de explicar la causa de una disfunción
son:
• Ansiedad o angustias asociada a las interacciones
sexuales
• Habilidades de comunicación y conductas sexuales
• Adopción del “rol de espectador”
No
debemos olvidar la importancia de la información
sexual recibida y las creencias establecidas entorno a las
relaciones sexuales, que en muchos casos están plagadas
de mitos que pueden influir notablemente en los trastornos
sexuales.
En
la anorgasmia, una parte fundamental del entrenamiento será
el conocimiento del propio cuerpo femenino, las zonas más
sensibles, el tipo de caricias, etc. La autoexploración
será una de las primeras estrategias a realizar.
De esta manera conocemos nuestras sensaciones y el grado
de placer que alcanzamos sin presiones ni temores. Será
importante fomentar el uso de la fantasía, incluso
la posibilidad de utilizar material gráfico (películas,
revistas, etc.)
Después
de conseguir alcanzar el orgasmo mediante la autoestimulación
los pasos siguientes incluirán a la pareja. La primera
parte es similar a todas las disfunciones sexuales: