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Sección:
Sexología


LOS PROBLEMAS DE ERECCIÓN EN EL HOMBRE
D. Alejandro Arribas sánchez. Psicólogo. Editor y coordinador de la sección

         Las dificultades para conseguir la erección ante una relación sexual suponen una evidente dificultad para poder conseguir el objetivo final de la satisfacción sexual mutua. Pero tan importante como ésta, son las connotaciones negativas sociales y personales que van unidas a este problema. El desarrollo evolutivo del hombre, la presión social, la preocupación por el rendimiento sexual, son aspectos que pueden afectar a la autoestima y al estado de ánimo de las personas que tengan problemas de erección.

         Los problemas en la erección (antes denominada impotencia)  se caracteriza por dificultades o imposibilidad de alcanzar o mantener una erección del pene lo bastante firme como para poder llevar a cabo la penetración y realizar el coito (Labrador, 1994)

            Pero el hombre no debe asustarse, puesto que a lo largo de la vida y sobre todo a medida que pasan los años es más probable que puedan ocurrir episodios de pérdida de erección. El tipo de vida que llevamos, horarios laborales, ritmo de trabajo estresante, atascos, problemas familiares o económicos, etc. pueden afectar a nuestra sistema nervioso y con el al mecanismo de erección. Esto puede provocar dificultades en la erección que son normales y que no deben preocuparnos en absoluto. En muchos casos el problema se agranda por la interpretación que se hace del comúnmente llamado “gatillazo” tanto por parte de la pareja, como del propio hombre. La ansiedad por el mal rendimiento sexual, la preocupación por que pueda volver a ocurrir, y la preocupación social por lo que pensará su pareja, pueden llevarnos a un estado de ansiedad ante los próximos encuentros sexuales que faciliten la aparición de nuevos problemas de erección.

            Para que un problema de erecciones considere patológico es necesario que se presente al menos el 25% de las veces en que se mantienen encuentros sexuales. Además es importante recordar que puede ser circunstancial, es decir vinculado a determinados sitios, personas o situaciones. En ocasiones un hombre con problemas de erección ha asociado una habitación o un lugar determinado a sus “fracasos sexuales” por lo que es probable que se sigan repitiendo en ese lugar. En otras ocasiones la ansiedad ante el rendimiento sexual con una relación nueva puede provocar un efecto inverso a la excitación dificultando la erección.

            Los estudios realizados sobre las disfunciones sexuales aportan datos estadísticos que hay que tomar con mucha preocupación. Entre el 7-20% de la población general y el 37-60% de la población clínica tiene problemas de erección.

La respuesta eréctil se produce al llenarse de sangre las cavidades esponjosas que hay dentro del pene, por un aumento del riego sanguíneo y la retención dentro de las mismas. Este mecanismo fisiológico se puede ver influenciado por multitud de factores externos. La ansiedad afecta al Sistema Nervioso Simpático inhibiendo la rama del Sistema Nervioso Parasimpático que es la que esta relacionado con el mecanismo de bombeo sanguíneo al pene. Podemos decir por tanto, que el 90% de las disfunciones en la erección están relacionados con causas psicológicas y tan solo el 10% son debidas a algún problema orgánico.

Algunas de las causas son comunes a otras disfunciones sexuales, pero trataremos de resumir en el siguiente cuadro los principales factores psicológicos y físicos que pueden influir en la disfunción eréctil.

CAUSAS PSICOLÓGICAS

CAUSAS FÍSICAS

Ansiedad por el rendimiento sexual

Niveles de testosterona reducidos

Inadecuada educación sexual.

Problemas vasculares y de riego sanguíneo

Fobias sexuales: secreciones, ansiedad ante la desnudez, “complejos” personales, etc.

Efectos secundarios de enfermedades:
hipertensión, diabetes, esclerosis múltiple, hipotiroidismo, etc.

Temor al fracaso sexual después de algún episodio anterior

Lesiones de los testículos, pene, etc.

Intentar forzar la erección

Toma de fármacos determinados

Interpretación negativa 1 episodio

Consumo de alcohol

                                                                                              Adaptado  de  Vallejo, M.A. 1998

         Como ya vimos en artículos anteriores sobre las disfunciones sexuales, existen unas pautas generales de intervención previas a los programas específicos. Recordaremos por tanto:

  • La importancia de aclarar y eliminar posibles mitos sobre la sexualidad. En el caso de las dificultades de erección “el hombre siempre esta preparado”, “el hombre debe llevar la iniciativa y saber lo que hacer para satisfacer a su   pareja”. A pesar de que los tiempos han cambiado y de que cada vez hay más información, la carga evolutiva todavía sigue marcando el comportamiento del hombre..
  • Los problemas sexuales siempre implican a los dos miembros de la pareja. No olvidemos los problemas de erección situacionales, que pueden darse sólo con la pareja estable, y no con otras posibles relaciones.
  • Proporcionar información sexual adaptada a los conocimientos de los pacientes. Independientemente del nivel cultural en el 99% de los casos es necesario suministrar algún tipo de información  ajustada a sus necesidades.
  • Disminución de la ansiedad  provocada por los encuentros sexuales o por el resto de las situaciones. Aprender alguna estrategia de autocontrol (relajación) puede ayudar mucho.
  • Las relaciones sexuales se sitúan dentro del contexto de la pareja  y por tanto es imprescindible valorar y trabajar con la comunicación de la pareja, mejorando los posibles aspectos deteriorados.

No debemos olvidar valorar en su justa medida los episodios de pérdida de erección. La anticipación del fracaso y la preocupación excesiva pueden lograr que el problema se repita y se mantenga. Las personas que arrastran problemas de erección ven como sus relaciones de pareja se deterioran, y su propia autoestima y estado de ánimo se ven afectados de tal forma que hacen mucho más complicado la superación de un problema, que cuando se ha establecido, requerirá de ayuda profesional para superarlo.

Las fases de las que consta el tratamiento que se aplica habitualmente son:

  • Fase de focalización sensual: Durante esta fase se trata la pareja se acaricie por turnos, excluyendo las zonas genitales. Permite reducir la ansiedad de los encuentras anteriores, disminuyendo la sensación de fracaso.
  • No intentar tener erecciones. (Cuanto más queremos menos podemos)
  • Centrar la atención en la tarea y en el placer percibido por su pareja
  • Fase de focalización sexual: Después de conseguir superar la fase, anterior el paso siguiente es intentar trabajar con la persona que tiene el problema de erección. Es importante no olvidar dedicar un tiempo de caricias al miembro de la pareja sin problemas. Su bienestar y satisfacción son importantes para completar todo el proceso.
  • La pareja acaricia la zona genital del hombre. No centrarse exclusivamente en el pene (utilizar lubricantes)
  • Empleo de fantasías eróticas. (libros, fotos, videos, etc.)
  • Una vez conseguida la erección se deja de estimular el pene hasta que se reduzca la erección casi completamente, volviendo a acariciarle hasta obtener otra erección. (3 o 4 veces, luego continuar hasta la eyaculación)
  • Fase de penetración: Una vez que se ha conseguido aumentar la seguridad el hombre  y la estabilidad de la erección, se seguirá avanzando hasta poder realizar el coito sin pedida de erección.
  •  El hombre boca arriba y la mujer encima
  •  La mujer introduce el pene en la vagina sin movimientos
  • Si se pierde la erección volver a estimular
  • Fase de coito
  •  El hombre adquiere un papel más activo.
  •  Se recomienda la postura de la mujer arriba
  •  Si se pierde la erección parar y volver a continuar con los movimientos. Si no fuese suficiente volver a empezar con la focalización genital.

Libros recomendados
Labrador, F.J. (2000) Enciclopedia de la sexualidad. Madrid: Espasa Calpe