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Sección:
Educativa

¿Educar y/o Enseñar?
Luz Rodríguez Paz. Profesora de secundaria

El debate siempre ha existido y, especialmente, en la actualidad parece que ha tomado mayor vigencia en el terreno de la docencia: ¿Educar y/o enseñar?

Atendiendo a su raíz etimológica el término ‘educar’ está emparentado con ‘ducere’, a saber, “conducir”. Y tal y como indica el Diccionario de Uso del Español de María Moliner, se usa  con el sentido de “preparar la inteligencia y el carácter de los niños para que vivan en sociedad”. Luego, cabe preguntarse si es necesario conducir y preparar la inteligencia y el carácter de nuestros-as alumnos-as para que tengan predisposición para atender y aprender en el aula, que es parte de la sociedad en la que conviven seis horas al día, cinco días a la semana. Por todo ello, además de tener claro qué queremos enseñar, también tendremos que considerar cómo y cuándo hacerlo. Y, por lo tanto, prepararles para aquello que queremos que aprendan.

Educar al estudiante no sólo será presentarles un decálogo de normas de buena conducta y convivencia en el Centro y en el aula, por otra parte tan necesario; sino que también implicará que el docente (y el propio estudiante) averigüe qué experiencia ha tenido el estudiante en el proceso de enseñanza-aprendizaje. Esto es, les daremos cuestionarios sencillos que respondan individualmente o en pequeños grupos, cuyas cuestiones atiendan a aspectos del tipo: cómo trabaja mejor (en grupos, parejas, individualmente…), dónde ha trabajado y haciendo qué tipo de actividades (en el aula, la biblioteca, el aula de multimedia, su casa; trabajos de investigación, búsqueda de vocabulario, lectura individual…), qué tipo de actividades le ha ayudado a aprender mejor, cuáles son las que le ha parecido más complejas y por qué… Ver sus gustos… En definitiva, dedicar varias sesiones en el inicio de cada evaluación para reflexionar con ellos sobre el proceso de enseñanza-aprendizaje. Así pues, podremos determinar de manera más consciente qué tipo de necesidades son las que el grupo e, incluso, el individuo tienen en el aprendizaje. Todo ello nos ayudará a poder conducirlos de manera óptima por este proceso. De hecho, todos funcionamos y rendimos mejor si sabemos qué se nos pide, cómo hay que realizarlo, para qué y cómo va a ser evaluado. Aunque somos conscientes que en ocasiones,  a pesar de todo, el estudiante decide apartarse del proceso. En ese caso, tendremos que aceptarlo y ver otras opciones ofertadas por el sistema que sean más adecuadas para él o ella.

Por otra parte, durante este proceso de enseñanza-aprendizaje tendremos que desarrollar diferentes tipos de estrategias, habilidades y competencias, tanto en nosotros, los profesores, como en ellos, los estudiantes.

En definitiva, educar y enseñar son dos términos compatibles e inseparables que debemos considerar cuando nos proponemos enseñar y que el estudiante aprenda.