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Sección:
Educativa

LA ANSIEDAD INFANTIL: VENCIENDO LOS TEMORES (I)
Lorena López Muñoz, Editora y Coordinadora de la sección de Educativa

El miedo es una respuesta natural y propia de la evolución del ser humano. Los temores, la ansiedad son emociones que también se sienten en la infancia, como consecuencia de la gran cantidad de situaciones novedosas a las que lo niños tienen que hacer frente. Cuando estos temores no son fáciles de controlar pueden aparecer en los niños quejas físicas y anímicas que interfieren en su desarrollo normal, apareciendo síntomas de ansiedad. Los estudios epidemiológicos demuestran que la prevalencia de los Trastornos de Ansiedad en la infancia oscila entre 5,6% y 21%. Las niñas presentan una más alta frecuencia que los varones.

La ansiedad es la sensación que padecemos, en forma de activación física, acelerándose nuestro corazón, con una respiración entrecortada, mareos, “opresión” en el pecho o un “nudo en el estómago”. Esta sensación, es una reacción natural de nuestro organismo, que nos prepara para enfrentarnos a situaciones novedosas, difíciles, exigentes, de una forma exitosa.

Si nosotros hacemos una evaluación desproporcionada, poco real, de la demanda exterior, ya sea por evaluarla exigente en sí misma, ya sea por sentirnos sin recursos personales suficientes para hacerla frente, sintiendo que no seremos “capaces” de salir airosos de ella, esas sensaciones tienden a desproporcionarse, a hacerse más intensa o a durar más de lo que sería esperable, haciéndose más desagradables, y es entonces cuando decimos que tenemos “ansiedad”.

Los niños y niñas, en su desarrollo evolutivo, son los primeros que tienen que hacer frente a un gran número de situaciones novedosas, situaciones, que por presentarse por primera vez, no controlan, desconocen,  pudiendo sentirse desbordados por ellas. Situaciones tales como empezar el colegio, separarse de su entorno más cercano, exámenes, actividades, deberes, relaciones sociales...pueden ser evaluadas, en ocasiones, como “negativas”, “no alcanzables” y al enfrentarse a ellas sentirse poco capaces, poco seguros, generándose en ellos todo tipo de sensaciones físicas que les hacen sentir malestar.

A lo largo de la infancia aparecen miedos  denominados evolutivos, es decir propios del desarrollo normal del niño/a. Estos miedos nada tienen que ver con un trastorno infantil o un problema emocional, por el contrario fomentan a un crecimiento adecuado.

Por ejemplo, hacia los 8 meses aparece el miedo a los extraños, miedo que se refleja en el llanto ante caras desconocidas y personas no familiares. En esta edad el niño/a se siente reconfortado por la presencia de sus padres y sólo la presencia de una figura conocida puede calmar al niño.

Entre los 6 y 18 meses comienzan los temores a la oscuridad y a lo desconocido.
En la segunda infancia (2 a 7 años), la naturaleza de los miedos es muy amplia; aparecen temores a los animales, a los monstruos, los fantasmas, a la soledad...
 
A partir de los 7 años se presentan temores acerca del rendimiento escolar y deportivo, temores de tipo existencial y el miedo a la muerte.

Los temores descritos disminuyen o desaparecen cuando el niño evoluciona de modo normal. Si esto no ocurre, es probable que nos encontremos frente a un Trastorno de Ansiedad .

¿Cuándo hablamos de un Trastorno de Ansiedad en un niño/a?
Cuando el niño/a manifieste ansiedad ante un acontecimiento determinado, de forma muy intensa, o con una duración mayor de lo esperable teniendo en cuenta su edad, e interfiera en su ritmo de vida normal.
Los principales síntomas de la ansiedad en la infancia son similares a los del adulto, y el niño/a los manifestará de igual forma: dolores de cabeza y estómago, mareos, ganas de vomitar, tensión, ganas de llorar, llanto, opresión en el pecho, dificultades para respirar...

Los principales trastornos de Ansiedad en la infancia, son:

Trastorno de Ansiedad por Separación
Cuando el niño/a, teniendo en cuenta su edad, manifiesta una ansiedad excesiva, a través de los síntomas expuestos, ante su separación de las personas del entorno familiar, o de aquellas con las que mantiene un vínculo afectivo, podemos pensar que  más allá de un miedo evolutivo, puede estar padeciendo un trastorno de ansiedad por separación.
En estos casos el niño/a tiene una preocupación excesiva por la seguridad y salud de sus padres, miedo a estar solo/a, negativas a ir al colegio, quejas físicas la noche anterior, “pataletas” a la puerta del colegio, miedo a dormir solo/a, etc.

Trastorno De Ansiedad Generalizada.
Este trastorno se caracteriza por una preocupación y un temor excesivo a diferentes situaciones cotidianas. Es un temor difuso, no concreto a un objeto o situación.
El contenido de la preocupación puede no ser fijo, sino variar de unas épocas a otras.
En este caso, de nuevo existe una preocupación crónica, intensa, que dificulta la concentración del niño/a. Se manifiesta también a través de sensación de cansancio, mal humor, agresividad, “rabietas” ante los cambios o ante situaciones que el niño no sienta que controla.

Fobia Especifica.
Es el temor exagerado e irracional a un objeto o situación determinada (volar, contacto con animales, a las alturas, a los espacios cerrados, a la oscuridad, a los insectos, etc.), al contrario que en la ansiedad generalizada este es un temor muy concreto, hacia algo muy localizado.
Constituye el trastorno de ansiedad más frecuente.
En la infancia, los animales, el colegio y la oscuridad son las fobias específicas más frecuentes
Como comentábamos antes, se deben diferenciar las fobias de los temores normales y evolutivos. Estos últimos tienden a remitir meses después de haber aparecido.

La fobia social y el trastorno obsesivo compulsivo, son otras dos manifestaciones de ansiedad que inciden en la infancia. Trataremos de esbozarlas en el próximo número y veremos cómo podemos prevenir y abordar los primeros síntomas de ansiedad en nuestros hijos.