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Sección:
Educativa

ECONOMÍA DE FICHAS: UNA FORMA DE AYUDARNOS A MEJORAR EL COMPORTAMIENTO
Lorena López Muñoz, Editora y Coordinadora de la sección de Educativa

Como veíamos en el número anterior el refuerzo positivo es el instrumento que nos ayuda a instaurar aquellos comportamientos que deseamos que nuestros hijos e hijas desarrollen y repitan por resultar adecuados y deseables. La economía de fichas es una aplicación del mismo que nos puede resultar útil en dicha tarea.

Teniendo en cuenta todo lo planteado en el artículo anterior, vamos a concretar con un ejemplo sencillo, los pasos fundamentales en la instauración de una economía de fichas.

Como dijimos lo primero es identificar la/s conducta/as que queremos establecer o incrementar. Para ello debemos ser muy específicos ( por ejemplo en este caso vamos a aumentar las veces en que el niño se ducha solo, en lugar de quiero que el niño mejore su aseo o autonomía)

Vamos a identificar los reforzadores que son eficaces para este niño en concreto (por ejemplo ver dos series en televisión, jugar a la game boy, salir con sus amigos...)

Se acordarán con él los criterios de realización de la conducta y de entrega de los reforzadores ( en este caso “cada tarde que entre las 20:00 y  21.00 h, te duches sin que te lo tengamos que recordar, recibirás un punto en forma de pegatina que podrás incorporar al cuadro. El fin de semana dispondrás de una hora más, es decir tendrás hasta las 22:00 h”)

“Pongo una pegatina cada vez que me ducho en el horario establecido yo solo”

LUNES

 

MARTES

 

MIÉRCOLES

 

JUEVES

 

VIERNES

 

SÁBADO

 

DONIGO

 

Acordamos también el día en que podrá canjear sus puntos por “premios útiles”, recordando siempre que la lista irá en función de los gustos de cada niño, por ejemplo de este modo

Los miércoles y domingos podré cambiar mis puntos por

PREMIOS

  • 1 punto
  • 2 puntos.
  • 3 puntos
  • 4 puntos
  • 5 puntos
  • 6 puntos
  • 7 puntos

 

Ver una de mis series favoritas
Jugar 10 min. extra a la game boy 3 días
Comprar mi revista en el quiosco
Ver las dos series de televisión
Llegar media hora más tarde el sábado
Invitar a un amigo a jugar y a dormir
5 euros de propina

Hay que recordar que es importante ir variando los premios y “endureciéndolos” según vaya acercándose a los objetivos propuestos, así como acompañar siempre la consecución de sub metas con elogios y reconocimientos y atención.
El no cumplimiento de unos mínimos también puede ser sancionado, por ejemplo,”si te lo tenemos que recordar o supone un conflicto en más de tres ocasiones estarás dos días sin jugar al ordenador”

Otra modo de aprendizaje de comportamientos adecuados es a través de la actuación de otra persona, de un “modelo”.

B. Principio de modelado o imitación. Consiste en enseñar otra manera de comportarse mostrando cómo lo hace otra persona. Por ejemplo si queremos que un niño aprenda a cepillarse los dientes, la mejor forma de lograrlo es mostrarle cómo lo llevamos a cabo nosotros. Si queremos que lea más y nunca nos ve a nosotros hacerlo, o que no diga palabrotas y nosotros las decimos, difícilmente podremos cambiar su comportamiento.

Para que este principio sea más eficaz lo ideal es combinar este principio, con el refuerzo de aproximaciones sucesivas, se decir que “premiemos” cualquier paso de la conducta que el niño realice correctamente y le vaya acercando a la final, hasta que  consiga realizarla bien en su totalidad y le reforcemos por ello. No podemos pretender que nuestro hijo/a cambie su comportamiento de un día para otro, necesita tiempo y que le reforcemos cada día los pequeños avances.
Si el niño presenta dificultades en la realización de ese comportamiento, inicialmente le podremos ayudar (le cogemos de la mano y le guiamos en el movimiento del cepillado, por ejemplo), y según vaya siendo más hábil, estas ayudas irán desapareciendo.

Cuando las conductas son complejas o compuestas, tenemos que desglosarlas en las más sencillas e ir paso a paso, esta técnica se denomina encadenamiento, y resulta muy efectiva en el desarrollo de actividades de la vida diaria tales como vestirse, comer, etc. Un ejemplo sería enseñar a un niño a atarse los cordones: “primero te pones los zapatos, estiras bien los cordones, los cruzas uno por el otro, ....”, a la par que le hablo, puedo hacer de modelo con mi comportamiento, le incito a hacerlo solo ayudando en cada paso, reforzándole, y finalmente espero que el niño sea capaz de realizarlo sólo, premiando su consecución.

Estos serían los principios más importantes para aumentar o instaurar comportamientos deseados en nuestros hijos. Pero es importante que previamente sepamos muy bien qué deseamos de ellos, es decir,  decidir y describir lo que hacen que quisiéramos cambiar, intentando ser lo más precisos posible, describiendo (“deja los libros fuera de su estantería y la ropa sin colgar”) en lugar de interpretar o etiquetar (“es un desastre”), ello facilitará el cambio de comportamiento en los niños (ven más claro lo que tienen que hacer: “ah, debo dejar los libros en la estantería y colgar mi ropa.”), y ver su evolución (“los martes y jueves deja los libros en la estantería y el uniforme colgado, aunque los días que tiene judo y sale corriendo, todavía le cuesta”)

Observar la conducta de nuestros hijos e hijas de este modo, puede parecer algo artificial y complejo. Sin embargo, los padres que se toman un poco de tiempo y molestia en hacer observaciones precisas y descripciones claras de sus acciones y de las de sus hijos, descubren que esto, no sólo mejora la comprensión de cada niño y su comportamiento, sino que mejora también la relación con ellos y su autoestima.  

 

 

 

 

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