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Sección:
Educativa

EL CONTRATO CONDUCTUAL: una forma de negociar
Lorena López Muñoz, Editora y Coordinadora de la sección de Educativa

La negociación también es una vía importante para impulsar cambios en nuestros hijos. Recordemos que aunque creamos que un comportamiento cambia con la suficiente presión sobre la otra persona, esto sólo es un espejismo, necesitamos motivar el cambio, ceder, que no perder,  para ganar realmente.

Por ello es importante hacer ver que el cambio merecerá la pena. Ese “por que sí”, “porque te lo digo yo y basta”, sólo funcionará de forma inmediata, por temor, por miedo, pero no generará los cambios deseados a medio y largo plazo.

Sobre esta idea hemos intentado presentar algunas técnicas para el cambio de comportamiento del niño/a, y sobre ella también basamos la propuesta de hoy.

Se trata del contrato conductual. Hoy en día realizamos contratos de compra venta, de alquiler, de trabajo..., en ellos acordamos una serie de condiciones que nos comprometemos a cumplir cada una de las partes participantes, a cambio de una serie de beneficios. Nadie da sin recibir nada a cambio.
Buscando cambios de comportamiento sucedería lo mismo. Yo quiero que tu modifiques una conducta determinada, y quiero motivarte para ello haciendo que ese cambio, ese esfuerzo, tenga una recompensa. Así, plasmaremos por escrito los cambios que esperamos o queremos trabajar con otra/s partes y las consecuencias que se obtendrán por el cumplimiento o incumplimiento de los mismos.

En los estos contratos debemos especificar:

  • La conducta esperada (qué, cuando, cómo se llevará a cabo) “aumentar el tiempo/materia de estudio a diario por las tardes”
  • Criterios sobre la frecuencia de la conducta: “estudiar 2 horas todos los días” “hacer 10 ejercicios cada tarde...”
  • Qué consecuencia tendrá la ocurrencia de ese comportamiento “ Después podrás jugar media hora a la play”
  • Qué consecuencias tendrá el  no llevar a cabo la conducta establecida. “Si no tendrás que ordenar la estantería en lugar del tiempo de la play”
  • Bonificaciones o premios extra por periodos de cumplimientos largos “si al final de la semana has cumplido todos los días podrás salir con los amigos media hora más”

Todos estos términos deben plasmarse por escrito, y ser negociados y acordados por ambas partes, para que el compromiso y realización de los mismos sea posible.

En la puesta en práctica es importante recordar lo expuesto al hablar del refuerzo: la inmediatez de la recompensa, reforzar los acercamientos, los éxitos parciales, ser firmes, etc.
También es importante revisar el contrato periódicamente, cambiar términos, revisar dificultades, etc. Sino la eficacia peligraría.

Las ventajas de esta técnica son la reducción de la incertidumbre y la ambigüedad de lo que el niño/a cree que se espera de él/ella, se le da pistas de por dónde empezar su cambio. Se le hace una parte implicada y puede ver cómo todas las partes quedan reforzadas “todos ganan”. Al ser cambios negociados, aceptados, nos garantizamos que el niño/a se siente capaz de llevarlo a cabo y no es algo fuera de su alcance, lo que nos asegura una mayor motivación. También ayuda a mejorar las relaciones personales, no es una imposición es una negociación.

Habiendo hecho un recorrido básico por algunas de las herramientas a nuestro alcance, y esperando haber dado algunas pistas para hacernos y creernos parte activa en el cambio de nuestros hijos/as, me gustaría recordar que lo importante es observar y detectar las conductas problema, intentando concretar lo más posible, qué es lo que quiero que mi hijo/a varíe. El “quiero que cambie su actitud”es algo demasiado genérico y nada práctico, así que debemos recordar que, para un cambio efectivo es necesario:

  • Hacer lista de comportamientos problemáticos.
  • Ordenar según nuestras prioridades.
  • Señalar las conductas que empezaremos a modificar. Aconsejamos empezar por las menos complicadas o menos frecuentes, ya que la probabilidad de éxito aumentará y ello motivará tanto a padres y madres como a hijos/as a seguir trabajando.
  • Comenzar con una o dos conductas y olvidar las restantes.
  • Elegir una de las técnicas propuestas, prepararla y llevarla a cabo.
  • Explicarle al niño/a la propuesta elegida, las nuevas normas a seguir.
  • Revisar periódicamente la evolución del niño/a, la eficacia de la técnica elegida y los posibles fallos que puedan estar interfiriendo

Insistiendo en la importancia de la constancia y la paciencia, ahora lo que toca es empezar a practicar, en los pequeños fallos que nos gustaría mejorar, no esperemos a tener dificultades mayores.
¡Ánimo!