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Sección:
Salud Mental en el Deporte

EL PRINCIPIO DE UNA NUEVA VIDA TRAS LA COMPETICIÓN.
Pilar Balcells Carnevali, Editora y Coordinadora sección Salud Mental en el Deporte

Estas últimas semanas hemos encontrado en prensa titulares tales como “La soledad final del atleta de elite”, “¿Qué hay el día después de la medalla?”. Titulares bajo los que se cuenta como los que deportistas de alta competición cuentan la dificultad que tienen para enfrentarse a la retirada deportiva y poder afrontar una nueva vida lejos de la alta competición.

Nos cuentan lo que puede llegar a costar las medallas, la obtención del éxito, la lucha por conseguir las mejores marcas.

Cómo se entrenan día a día para asumir grandes retos, cómo pueden trabajar duramente para llegar a conseguir lo que quieren, su capacidad de sacrificio, su tolerancia a la frustración y su esfuerzo diario para llegar a la meta.

Nos hablan de como la mayoría de los deportistas de élite llevan entrenando desde la niñez, dejando a un lado su formación y su carrera fuera del entorno deportivo, como esto les genera incertidumbre a la hora de su retirada deportiva, miedo a enfrentarse a un nuevo mundo, donde no son conocidos, donde no conocen las pautas de comportamiento, en el cual, tienen que empezar a demostrar de 0 que pueden hacerlo, que son capaces de adaptarse después de tantos años de competición.

He querido escribir este mes sobre este tema, porque he podido observar un mensaje de derrotismo en estos artículos y porque creo que la psicología deportiva puede ayudar a los deportistas en el afrontamiento de esta nueva situación.

Es verdad que desde varios programas se intenta ayudar a los deportistas a insertarse en el mundo laboral a través de formaciones en las que se les enseña a realizar un curriculum vitae, a enfrentarse a una entrevista de trabajo, a mover su red de contactos, etc.

Es necesario que desde federaciones y clubes se trabaje desde el deporte de base para formar y desarrollar académicamente a los deportistas, de modo que pudiendo obtener éxitos durante los años de práctica deportiva, puedan enfrentarse fuera del ámbito deportivo a una nueva situación con herramientas útiles y eficaces.

Pero junto a su formación académica, aspecto que no debemos pasar por alto en los deportistas de base, tenemos que tener en cuenta que durante toda la vida del deportista, éste trabaja competencias que le llevan al éxito al enfrentarse a una situación de competición, y competencias que luego son valiosas, buscadas y deseadas por las empresas y por los empresarios en sus empleados.

Si en el desarrollo deportivo conocemos, trabajamos y entrenamos habilidades psicológicas para la competición y conseguimos dominarlas, podremos poner este activo, muy valioso, en manos del entorno laboral.

Así, pasaremos de tener deportistas inadaptados, a tener profesionales deseados por sus competencias . Por eso, la psicología deportiva, no sólo nos vale para trabajar en el ámbito deportivo, sino que nos da herramientas, y desarrolla habilidades que luego se pueden poner en práctica en otras situaciones.

Es cierto, que en el deporte, siempre, se han trabajado competencias valoradas en el entono laboral, pero el deportista no conocía cómo trabajarlas, qué podía obtener con su entrenamiento y adquisición, y cómo podía aplicar dichas competencias en otros entornos.

Habrá personas que piensen que los deportistas que llevan 15 o 20 años entrenándose, finalizan su carrera y deben hacer borrón y cuenta nueva.

Pues no, nos confundimos si pensamos así, si no somos capaces de hacer ver a los deportistas de alta competición y amateurs, que su inversión “vale la pena”, que si son capaces de entrenarse duramente y conseguir su meta,  conocer y dominar las herramientas psicológicas que les han ayudado a conseguirlo, serán capaces de enfrentarse a otros entornos, a otros retos, a otras metas; serán capaces de luchar contra la frustración del “no”, del “tu currículo esta bien, pero no hay un puesto que se adapte a tus competencias” o a cualquier otra frase utilizada para rechazar a un candidato.

Por eso, es importante que veamos en el entrenamiento psicológico una herramienta para conseguir “hacer mejor al deportista y a la persona”. Que pueda y sepa gestionar el cambio y asumir situaciones menos deseadas, trabajar para que la motivación por el éxito esté dentro y no fuera, que el reconocimiento sea un elemento motivador pero no un aspecto imprescindible para seguir adelante.

Padres, clubes, federaciones, entrenadores, psicólogos deportivos y cualquier profesional que este relacionado con los deportistas, deben de ayudar a que estos estén preparados tanto para enfrentarse al mundo competitivo dentro del deporte, como al mundo, no menos competitivo, que es el laboral.

Me gustaría rendir un pequeño homenaje a todos esos deportistas que finalizan su carrera y que una mañana se levantan y no hay más competiciones, ni torneos, ni aplausos, ni medallas...

Quiero animarlos y trasmitirles que poseen grandes aptitudes y actitudes que les hacen valiosos, muy valiosos, y que sólo necesitan creerlo y enfrentarse a la búsqueda de ese nuevo reto, una vez finalizada su carrera deportiva como lo hacían antaño ante la preparación de una gran competición, con esfuerzo, sacrificio y sabiendo que pueden lograrlo.