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Sección:
Salud Mental en el Deporte

Liderar: Yo + Vosotros Vs Nosotros
Pilar Balcells Carnevali, psicóloga y editora de la sección

El líder efectivo sabe que no tiene el poder, que ese poder radica en los demás, que le dan un voto temporal. Hay que convencerles, generar procesos de interacción efectiva  para la consecución de un objetivo común del grupo. No dar respuestas, sino generar preguntas.

Desde el ámbito empresarial al deportivo estamos a la caza y captura de personas maravillosas que nos van a solucionar todos los problemas. Tal vez empezó esta época con figuras tan relevantes como Mario Conde en aspectos sociales y económicos y finaliza con el fin de la era de los galácticos en el Real Madrid.

Todos necesitamos encontrar a aquella o aquellas personas que nos den las respuestas o los rendimientos que necesitamos para solucionar nuestros problemas personales o profesionales. Pero, no hay respuestas fáciles para problemas complejos.

Los procesos de interacción para poder trabajar de forma efectiva hacia la consecución de un objetivo común son tremendamente complejos, intervienen procesos individuales, grupales y sociales.

Un equipo es un grupo de deportistas, es decir, un conjunto de personas que trabajan de forma coordinada para conseguir unos objetivos que a todos interesan. Las capacidades, conocimientos y actitudes de estos deportistas vana a determinar, en gran medida, la consecución de los resultados.

Es evidente que dentro de los grupos o equipos se establecen roles, estos definen la influencia de cada deportista en el grupo y por tanto en la consecución de los objetivos.

Como hemos comentado anteriormente, hemos vivido una época de búsqueda de personas / deportistas maravillosos que nos solucionasen a corto plazo , dejando a un lado la búsqueda de aspectos importantes a nivel colectivo.

Olvidándonos de aquellos que con sus actitudes y aptitudes impulsan o hacen de motor para conseguir que sea el grupo y no uno o dos individuos los que participen en la consecución de los resultados. Olvidándonos de aquellos que aseguran que el mecanismo del grupo funcione correctamente y que faltando una pieza, pueda seguir funcionando en una condiciones óptimas.

Estos deportistas que consideramos activadores, son lo que denominamos lideres.

Estos lideres, son aquellos deportista que todos los entrenadores intentamos detectar cuando nos enfrentamos a un nuevo equipo, de forma que nos faciliten y ayuden a movilizar determinados comportamientos en el grupo.

Las características de los líderes son diferentes según el autor que lo defina, existen diferentes enfoques que hablan del liderazgo; enfoques centrados en la personalidad, teorías de la contingencia, enfoque situacional, enfoque relacional, etc.

A partir de 1970 se empezó a desarrollar la teoría centrada no tanto en las características del líder, sino en su capacidad de relación con los demás. En 1978, Burns define el liderazgo como “ el proceso por el cual los líderes inducen y animan al grupo a conseguir ciertos objetivos que encarna  los valores, motivaciones, necesidades y expectativas de ambas partes, líder y grupo. No existe una relación de poder, sino de reciprocidad.

Diferencia dos tipos de liderazgo: transaccional y transformador. El transaccional es más un líder de castigo y premio, con un fuerte uso del poder formal. El transformador, es inconformista, visionario, carismático; es atrayente y motiva a la gente.

Este segundo tipo de liderazgo es el que debemos buscar dentro de un entorno deportivo, aquel que movilice al grupo para conseguir un objetivo, que facilite el aprendizaje y aumente los niveles de motivación, un líder que trabaje la cohesión y el esfuerzo individual en búsqueda de un resultado colectivo.

En la actualidad, nos estamos acostumbrando a ver deportistas, que algunos llaman de forma incorrecta líder, que no siguen este patrón que acabamos de definir, son deportistas con grandes aptitudes que buscan la consecución de sus propio objetivo a través de los objetivos del equipo y que si su rendimiento o nivel de motivación baja afecta negativamente a todo el grupo.

Este tipo de deportista no es por sí mismo un líder, son deportistas con cualidades que superan el desempeño medio, llegando a altos niveles y que poseen por estas características una importante influencia en el grupo, pero no movilizan ni generan sensaciones de equipo. Sustentan los resultados, por lo que crean dependencia al grupo en base a su nivel de rendimiento. Una vez que su rendimiento baja, afecta a todo el grupo, provocando desmotivación y sensación de indefensión.

Por ello, es importante que los técnicos sean capaces de detectar y promover  por encima de desempeños de excelencia, aquellos que son capaces de movilizar al equipo, de trasmitirles motivación, inquietud por mejorar, por seguir trabajando en la consecución de los objetivos y que generen cohesión en el equipo. Que consigan que los éxitos sea compartido por todos, y de la misma forma, los fracasos.

De esta forma, conseguiremos que los picos de rendimiento de nuestros deportistas afecten minimamente a los resultados, consiguiendo que los éxitos refuercen a todo el grupo y potencien la autoestima.

Un buen líder ha de ser aquel que:

  1. No se preocupa sólo por sí mismo, sino también por los demás. Se preocupa y se ocupa de la suerte de todos y de su futuro, porque no considera a las otras personas como simplemente un medio para conseguir resultados.
  2. Es capaz de remangarse y de ponerse a trabajar para sacar las cosas adelantes sin permanecer al margen .
  3. Tiene el coraje de tomar la iniciativa y por eso aunque algunas de sus decisiones sean necesarias pero impopulares, actúan con resolución para llevarlas hasta el final. Como su comunicación es transparente y auténtica, presentan la situación real sin disfrazarla o disimularla.
  4. Quiere que aparezcan nuevos líderes que tomen el sueño, el proyecto como algo suyo y que contribuyan con lo mejor que tengan a hacerlo realidad.
  5. Apela a lo mejor que tiene otra persona sin dejarse distraer por las apariencias; por eso tratan a las personas con respeto y reconocimiento, a pesar de sus peculiaridades o de sus diferencias de opinión.

Si conseguimos detectar al líder de nuestro equipo, lo potenciamos, y es reconocido como tal, podremos por fin decir que tenemos EQUIPO.


Pilar Balcells