LA CONCENTRACIÓN
: LA IMPORTANCIA DE SU EVALUACIÓN Y ENTRENAMIENTO EN LA
PRÁCTICA DEPORTIVA. Pilar
Balcells Carnevali, Editora y Coordinadora sección Salud
Mental en el deporte
En muchas ocasiones hemos oído a
nuestros entrenadores, preparadores deportivos o profesores de
deporte, frases como “no pierdas la concentración”,
“mantén la atención, no te distraigas”,
“deja de pensar en otra cosa y céntrate en lo que
estamos haciendo”, etc . Todas estas frases se refieren
a un mismo tema, la concentración y la atención
a la hora de practicar una actividad deportiva, estemos realizando
un deporte de alta competición o estemos aprendiendo un
paso de aeróbic para mantenernos en forma. La
concentración, por tanto, es un aspecto importante a tener
en cuenta, no sólo en el momento de la competición,
sino en la fase de aprendizaje y entrenamiento. Siendo
cierto que oímos frases como las anteriormente descritas,
más cierto es que en muchos casos ni entrenador ni deportista
saben exactamente a que se refieren, ni cómo deben actuar
en ese momento donde alguien les alerta sobre la pérdida
de concentración. Esto es
debido a que en muchas ocasiones damos por hecho que sabemos y
podemos controlar la concentración de forma innata.
Pero
debemos tener en cuenta que el grado de capacidad de relajación,
concentración o motivación no es innato. Son
aspectos que debemos conocer, trabajar y entrenar. En
el artículo de este mes vamos a abordar la importancia
de la concentración y la atención
a la hora de obtener un buen rendimiento, así
como algunas técnicas para trabajarla y controlarla. |
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Definimos la concentración
como la capacidad de dirigir la atención a un solo objeto.
Acto de abstraerse de todo estímulo parásito que
altere la atención al objeto. La
atención es el proceso a través del cuál
seleccionamos algún estímulo de nuestro ambiente,
es decir, nos centramos en un estímulo de entre todos los
que hay a nuestro alrededor e ignoramos todos los demás.
Solemos prestar atención a aquello que nos interesa, ya
sea por las propias características del estímulo
(tamaño, color, forma, movimiento…) o por nuestras
propias motivaciones. Así pues, la atención y el
interés están íntimamente relacionados, al
igual que la atención y la concentración.
El trabajo de la concentración
está basado en aprender a focalizar nuestra atención
en los estímulos relevantes y dejar a un lado los estímulos
irrelevantes. Así en deportes que se caracterizan fundamentalmente
por la correcta posición, como es el tiro con arco, la
focalización de la atención va dirigida fundamentalmente
a la postura, la sujeción del arma y la acción de
disparo.Todos estos aspectos pueden
ser trabajados, entrenados y controlados por el deportista. Para
ello el entrenador debe conocer las diferentes técnicas
de trabajo de estos y las capacidades atencionales de cada uno
de sus deportistas.
En primer lugar, para trabajar
la atención, es conveniente conocer y evaluar el nivel
de atención que posee el deportista, el tipo de concentración
que requiere para la práctica de su deporte y conocer como
focaliza su atención. Para
ello existen diferentes técnicas, a modo de ejemplo, podemos
nombrar el cuestionario presentado por el Consejo Superior de
Deportes en el cual se realiza la evaluación de diferentes
variables psicológicas para deportes individuales, entre
las que se encuentra el control atencional y la capacidad de visualización,
es decir, el nivel de concentración del deportista.
Nideffer
propone una clasificación de la concentración
que se basa en dos dimensiones: la amplitud y la dirección.
La amplitud hace referencia a la cantidad de información
a la que atiende una persona en un momento dado y la dirección
que consiste en dirigir la atención hacia dentro
o hacia fuera del deportista.Combinando
estas dos dimensiones, obtenemos cuatro estilos diferentes
de concentración. Cada
situación deportiva requiere un tipo o estilo de
concentración, pero en algunos deportes se combinan
en función del momento en el que nos encontremos
de ejecución varios etilos. Por ello, el deportista
debe conocer las diferentes técnicas. |
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Si conseguimos detectar
a través de la evaluación el estilo atencional del
deportista, y este conoce las diferentes técnicas, el trabajo
del entrenador consistirá en adaptar a las diferentes fases
de la actividad deportiva, la técnica atencional que más
se adecue al estilo atencional del deportista. De forma que pueda
obtener el mejor rendimiento del deportista en cada momento de
la ejecución de la actividad deportiva.Controlar
la atención y mantener los niveles de concentración
es relativamente sencillo dentro de una situación controlada,
en donde los estímulos externos prácticamente son
inexistentes y el nivel de presión es bajo.
Numerosas investigaciones
muestran que existe una relación inversa entre el nivel
de ansiedad o estrés y el grado de atención. En
esos momentos donde hay mucha presión o estrés,
las respuestas fisiológica que damos como sudoración,
tasa cardiaca, tensión muscular, etc, deterioran nuestra
atención. Cuando la situación
de estrés produce un bloqueo mental al deportista, el cual
se ve incapaz de volver al nivel atencional requerido para la
correcta ejecución de la actividad deportiva, sólo
el psicólogo deportivo o el entrenador pueden hacer que
vuelva una situación de control. Pero
lo importante es evitar que se produzca esta pérdida de
control atencional por parte de nuestro deportista, ya que en
ocasiones será difícil o imposible recuperarlo.
Con un programa adecuado de entrenamiento psicológico,
podemos ayudarle a obtener estrategias para reducir la frecuencia
y la intensidad de los bloqueos atencionales y conseguir dominarlos
y controlarlos, de forma que no interfieran en su rendimiento
deportivo.
Como hemos dicho anteriormente,
lo primero a la hora de entrenar la concentración es evaluar
el nivel atencional del deportista, de manera que conozcamos sus
puntos débiles y sus puntos fuertes. Asimismo, tenemos
que tener muy presente la actividad física que va a realizar
y las destrezas necesarias para la ejecución de dicha actividad
y conocer donde debemos dirigir y focalizar la atención.
La aplicación personalizada a cada deportista y a su deporte,
corresponde al psicólogo deportivo, que junto con el entrenador
deberá enseñarle a conocer los diferentes estilos
atencionales y a qué estímulo debe dirigir su atención,
así como controlar sus respuestas de estrés.
Técnicas tales como,
trabajar la concentración en la respiración, focalizar
figuras geométricas, ensayo de experiencias de competición
imaginada, ensayos mentales, escuchas dicotómicas o expansión
de la conciencia, son algunas de las técnicas que existen
a la hora de trabajar antes de la competición los niveles
atencionales e intentar así obtener mayores rendimientos
en la realización de la actividad deportiva.
Para poder preparar a sus
deportistas, es importante que el entrenador conozca por medio
de un especialista del entrenamiento psicológico todas
las técnicas anteriormente nombradas, así como las
diferentes técnicas de evaluación que le permitan
conocer el estilo atencional de cada uno de ellos.
Un deportista preparado
psicológicamente sabrá reconducir su atención,
manteniendo unos altos niveles de concentración y así,
dirigir su atención a una correcta ejecución consiguiendo,
dentro de sus posibilidades, el máximo nivel de actuación.