La Revista de la Salud Mental
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Sección:
Psicología Clínica

EL RITMO DE LA SALUD Alejandra Carmona Franco, Editora y Coordinadora de la sección: "Apoyo a otras disciplinas"

Ritmos, melodías, músicas, todo ello evoca sensaciones positivas que ayudan a un mayor equilibrio físico y psicológico.

La musicoterapia es el uso de la música, el sonido y los ritmos para mejorar aspectos físicos, psicológicos y sociales de las personas, sanas o que presenten algún problema de salud. Abarca todas sus formas, desde la práctica con algún instrumento, hasta la escucha de música, pasando por el canto. Cualquier edad es beneficiosa para utilizar la música como propiciadora de sensaciones de bienestar.

Nuevamente, encontramos en la base de estas técnicas el sentido más instintivo del ser humano. No es necesario tener conocimientos de ningún tipo para que la persona sepa lo que le agrada y lo que no, lo que le sienta bien y lo que le crea malestar. Todos crecemos con sonidos y melodías que asociamos a algo concreto, como la canción del verano que asociamos a unas estupendas vacaciones, el repicar de una pequeña campanilla que nos transporta a casa de la abuela, cuando sonaba el horno y nos regalaba unas deliciosas galletas, la canción que sonaba en el baile en brazos de alguien querido, el repicar de los troncos en el fuego que recuerda agradables tardes de invierno, las olas del mar que nos relajan, el murmurar de las hojas cuando sopla la ligera brisa que evoca otros paisajes queridos, etc.

Los beneficios de la música en general son conocidos. Ya desde el seno de la madre, se han realizado estudios que constatan el beneficio de que la mujer embarazada escuche música, favoreciendo una mayor sintonía con su futuro hijo, y promoviendo estados de relajación en el feto; incluso la musicoterapia se ha mostrado eficaz como apoyo al parto. Con los niños, el uso de la música favorece el desarrollo de la creatividad, el aprendizaje, la resolución de problemas, la atención y la concentración. A los adultos y las personas mayores les aporta frecuentemente estados de bienestar, mejora de la autoestima  y ayuda al manejo del estrés.

En cuanto a problemáticas específicas, se ha utilizado la musicoterapia para trabajar dificultades de aprendizaje, alteraciones de conducta, deficiencias mentales, psicosis, autismo, problemas de autoestima, adicciones, y problemas de dolor entre otros. El ritmo, como elemento fundamental de la música, está claramente relacionado con el desarrollo de una mejor motricidad y equilibrio corporal. La vibración generada por diferentes instrumentos junto con otros elementos musicales, permite trabajar sensaciones mermadas por diferentes patologías, siendo especialmente relevantes los trabajos que se realizan con niños sordos, al descubrirles percepciones hasta entonces inexistentes. En todos estos problemas, la musicoterapia debe ser entendida como un complemento a los tratamientos globales y específicos de cada patología.

La musicoterapia como instrumento terapéutico combina los elementos descritos, música, sonidos y ritmos, incluyendo el ruido, el silencio y la voz, y combinándolo con el movimiento corporal, para crear un mayor conocimiento de uno mismo, una expresión del ser más compleja y rica, que ayuda a trabajar el equilibrio interno y externo. La música es un claro generador de emociones, por lo que ayuda al desbloqueo y expresión de éstas,  y fomenta el autoconocimiento y los cambios positivos en las personas. El trabajo en musicoterapia utiliza la premisa de la participación activa por parte de la persona, ayudada por el terapeuta  hacia la movilización y la exploración de nuevas sensaciones y emociones.