La Revista de la Salud Mental
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Sección:
Psicología Clínica

Comunicar malas noticias
D. Fernando Azor Lafarga, Co-director, coordinador de la sección clínica

Diferentes circunstancias de la vida nos obligan en ocasiones afrontar el hecho de dar malas noticias a familiares, amigos, subordinados e incluso, según la profesión, a clientes. Nos podemos ver ante la tesitura de dar la noticia de un accidente, despedir a una persona de la empresa, comunicar un diagnóstico grave de una enfermedad… No siempre las habilidades de cada uno son suficientes como para saber cómo afrontar estas situaciones. Por esa razón vamos a hacer un breve repaso a algunos puntos clave.

Dependiendo de la capacidad de cada uno para ponerse en el lugar del otro, pueden darse distintas circunstancias, así si se es muy empático cabe la posibilidad de que nos sintamos responsables de las consecuencias emocionales sobre la otra persona al dar la noticia. Por otro lado, si se es demasiado distante no podremos valorar adecuadamente cómo trasladar al otro el contenido de la noticia y por tanto es posible que produzcamos un efecto más dañino del que podríamos conseguir. Al dar una mala noticia es importante que dejemos un espacio para el malestar de la otra persona, es decir, dejar que la persona exprese su malestar, su tristeza, su preocupación. No siempre es posible, ni es siempre lo mejor calmar desde el principio los ánimos. Permitir un tiempo para indignarse, apenarse, etc., favorece después enfrentarse mejor a los problemas  asociados al hecho. Permanecer en silencio mirando a la cara una vez se ha informado puede ser suficiente, así la otra persona sentirá nuestro apoyo y nuestro respeto. También es bueno intentar mantener una actitud relajada incluso si llegase el otro a culparnos por lo que se le ha contado. La actitud empática en este momento puede centrarse en mostrar atención  y aceptación de su reacción: “cualquiera se sentiría mal en tu lugar”. Es deseable buscar un entorno privado donde se pueda proteger de la mirada de otros si lo desea, y construir frases que hablen de los hechos sin apreciaciones personales del tipo “me siento fatal por lo que ha pasado…” o “va a ser muy duro para ti saber que…”. En vez de esto sería mejor algo como “la evolución de tu tumor no ha sido la esperada, desde el mes pasado ha crecido 3 centímetros…”o “me acaba de llamar la policía para comunicarme que…”. En la medida en la que vaya elaborando la información facilitada, normalmente la otra persona pedirá más datos. Si disponemos de ellos es importante trasmitirlos de forma objetiva, le ayudará a afrontar mejor los hechos.

Otro aspecto a tener en cuenta es a quién damos la noticia y su capacidad para asimilarla. Hay personas que no siempre quieren recibir toda la información que se les ofrece, por ejemplo, ante una enfermedad grave puede que prefieran no saber qué tipo de consecuencias tendrá. Otras veces la persona por su condición no está preparada para recibir toda la información, es el caso de niños o de personas con otros problemas graves asociados como puede ser, por ejemplo, una depresión

Una vez se ha dado la noticia, se puede dar algún consejo para dirigir al otro hacia un camino positivo dentro del malestar. Al tiempo, es deseable favorecer que la persona conserve la sensación de dignidad, respeto y orgullo. Conseguirlo le ayudará a mantener la fortaleza ante el hecho traumático o la noticia.

 

 

Fernando Azor Lafarga

 

 

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