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QUÉ ES LA FIBROMIALGIA
Alejandra Carmona Franco, Editora y Coordinadora de la sección.

Si su reumatólogo o médico de cabecera le ha diagnosticado un Síndrome Fibromiálgico o Fibromialgia, debe saber que es una forma de reumatismo no articular (no afecta a las articulaciones). Los síntomas más comunes y característicos que se padecen son dolor generalizado, dolor al presionar unos puntos determinados que se denominan “puntos dolorosos o puntos gatillo” y cansancio generalizado.

La palabra fibromialgia significa dolor en los tejidos blandos del cuerpo,  es decir en los  músculos y en el tejido fibroso (ligamentos y tendones). Las personas afectadas se suelen quejar frecuentemente de síntomas como: dolor difuso en todo el cuerpo, sensación de rigidez (especialmente por las mañanas), cansancio generalizado a lo largo de todo el día, sueño pobre o no reparador, parestesias (sensaciones que se describen como  adormecimiento o pinchazos), o frío en las extremidades.

En cuanto al síntoma principal, el dolor generalizado, se considera crónico. El enfermo suele quejarse de dolor lumbar o cervical, dolor en miembros superiores y/o inferiores, en rodillas, cara externa de caderas, codos y manos, y con cierta frecuencia se encuentra dolor en la zona mandibular. Hay enfermos en los que el dolor se presenta predominantemente en las articulaciones, mientras que en otros se presenta en los músculos. Es un dolor que las personas caracterizan como penetrante, punzante, quemante, o a modo de palpitaciones;  suele ser de mayor intensidad por las mañanas y a última hora del día, aunque en muchas ocasiones no tiene un patrón estable, es decir, no aparece de una forma determinada. El proceso doloroso puede agravarse con los cambios climáticos o con estados de ansiedad, y empeora con la sobrecarga mecánica.

La fibromialgia suele ir acompañada de alteraciones del sueño, unas veces expresadas como dificultad para conciliarlo, otras como sueño superficial, con múltiples interrupciones y casi siempre no reparador. La fatiga o cansancio generalizado es otro síntoma importante. Su intensidad puede variar de una persona a otra y su descripción es variada: fatiga mental, sensación de abatimiento general, falta de energía o pocas ganas de hacer las tareas habituales.

Otros síntomas asociados que puede ocasionar la fibromialgia son:  rigidez del cuerpo, que se nota especialmente por las mañanas, después de permanecer largos períodos de tiempo sentado o de pie sin realizar ninguna actividad, por cambios de temperatura o de la humedad relativa; dolores de cabeza, de la cara y/o de la mandíbula, experimentando frecuentes jaquecas, tensión o dolores de cabeza de tipo vascular y también puede darse dolor en las sienes o detrás de los ojos; sensación de hinchazón en manos y pies especialmente en los dedos, siendo una queja común que el anillo ya no les cabe en el dedo; síndrome de intestino o colon irritable, que provoca un aumento de la movilidad intestinal y se traduce en trastornos digestivos, diarrea y/o estreñimiento, y dolor abdominal; dismenorrea o menstruaciones dolorosas; parestesias que como hemos dicho son sensaciones de hormigueo, acorchamiento, adormecimiento, agujetas o pinchazos, o de entumecimiento; mayor sensibilidad al frío en las extremidades; frecuentemente se da una mayor facilidad para el enrojecimiento de la piel. Otros síntomas que aparecen con mayor frecuencia en la fibromialgia son dolor torácico, dificultad para concentrarse o alteraciones de la memoria, calambres y contracciones musculares, vejiga irritable, sensación de mareo, cambios frecuentes en la prescripción de gafas y alteraciones de la coordinación motora. También se presentan problemas afectivos como depresión y ansiedad.

¿CÓMO SE DETERMINA EL DIAGNÓSTICO?

Aunque usted padezca algunos de los síntomas descritos y crea tener la enfermedad, no se precipite. Acuda a su médico de cabecera o a un  reumatólogo, que le explorará y determinará el diagnóstico sobre la base de los criterios establecidos por los expertos, teniendo en cuenta tanto las molestias descritas como los datos de la exploración.
En la exploración física de la persona que padece fibromialgia el médico identifica “puntos dolorosos”, dolor generalizado, facilidad para el enrojecimiento de la piel y, frecuentemente la presencia de contracciones musculares.
Los “puntos dolorosos” se refieren a la presencia de numerosos puntos en áreas específicas del cuerpo que al ser presionados provocan dolor; con fines de unificación se utilizan los criterios que elaboró en 1990 el Colegio Americano de Reumatología, que requiere para el diagnóstico dolor evidente a la presión digital en 11 de los 18 puntos dolorosos definidos. En cuanto al dolor generalizado se considera el dolor extenso de más de tres  meses de evolución.

En cuanto a las pruebas que se deben realizar para el diagnóstico,  se utilizan los análisis de sangre y las radiografías  para descartar alguna enfermedad  asociada, ya que en la fibromialgia estas pruebas son normales. En la valoración inicial, si existe debilidad  muscular, puede ser conveniente solicitar pruebas de la función tiroidea  y enzimas musculares. Existen otros métodos diagnósticos como la resonancia magnética, la gammagrafía ósea o la tomografía computorizada, que no son necesarios para el diagnóstico y solo se utilizan en caso de que se sospeche otra patología asociada; los estudios especiales del sueño, los electrofisiológicos así como otro tipo de pruebas no suelen ser necesarias cuando el médico conoce la enfermedad y los elementos necesarios para su diagnóstico. Por tanto, las pruebas que se piden en la actualidad no van encaminadas al diagnóstico sino a la exclusión de alguna enfermedad asociada.

Hoy por hoy se desconoce la causa que provoca la fibromialgia y, aunque empiezan a aparecer muchos datos prometedores, aún se encuentran bajo investigación. Esto supone que los expertos sólo pueden remitirse a explicar lo  que han ido recogiendo en su experiencia. Por ejemplo, se han descrito casos de fibromialgia  que han  comenzado después de una enfermedad puntual (como puede ser una infección bacteriana o viral); tras un suceso físico estresante (un accidente de automóvil o una caída); por un suceso emocional estresante (la separación matrimonial o divorcio, la pérdida de un ser querido, un problema con los hijos, o la pérdida del trabajo). En otros casos aparece después de que otra enfermedad conocida limite la calidad de vida del paciente.

Estos factores que  desencadenan el proceso no parecen ser la causa, sino que, probablemente, lo que hacen es despertar la enfermedad en una persona que, previamente, ya tiene una anomalía oculta en la regulación de su capacidad de respuesta a determinados estímulos. Aunque aún no se sabe con certeza, es posible que una respuesta anormal a los factores que producen estrés desempeñe un papel muy importante en esta enfermedad.

Algunas hipótesis trabajan sobre la existencia de una predisposición genética, aunque actualmente no se sabe si es realmente por factores genéticos o por una conducta aprendida. Los estudios médicos de la fibromialgia se han orientado a analizar si hay lesiones en los músculos, alteraciones en el sistema inmunológico, anomalías psicológicas, problemas hormonales o alteraciones en los mecanismos reguladores del dolor en el sistema nervioso central. Otra línea de investigación que despierta interés es la relacionada con el estudio de las sustancias que intervienen en las vías de transmisión del dolor, como la serotonina o la sustancia P.

En próximos artículos hablaremos de los factores psicológicos asociados a la Fibromialgia.