SALUD
MENTAL EN LOS RECURSOS HUMANOS
Beatriz
Becerro de Bengoa y Alfonso Alonso Parga Editores
y Coordinadores de la sección: Salud Mental
en el Trabajo
En algunos de sesiones formativas
que hemos impartido sobre RRHH, siempre abrimos las
sesiones haciendo hincapié en el significado
de la palabra Recursos Humanos. Las famosas siglas
RRHH.
Pues bien, en este momento es esencial tener claro
que la empresa no es un local, ni un servicio, ni
un producto, ni resultados, ni los clientes, aunque
esto último suene anti-estratégico.
La empresa son las personas que hace que un proyecto
se convierta en éxito. Son las personas con
su cuerpo, sus ideas, sus criterios, su saber hacer,
su fuerza y sobretodo su esfuerzo. Si cuidamos a las
personas, cuidamos la empresa.
¿Salud mental en la
empresa?, ¿Alguien se preocupa de la salud
mental en un ámbito tan obsesionado por los
resultados como es una empresa? ¿quizás
tomamos conciencia de la salud mental cuando se sobrepasan
los límites, cuando hay un despido por medio,
o simplemente cuando ya no hay remedio?
Innumerables estudios hacen alusión a los aspectos
negativos que implican las heridas en la salud mental
producidas en el ámbito laboral. Se pierden
horas y horas en situaciones insanas, muchas veces
provocadas por los propios miembros de la organización
empujados por el “gran convencimiento”
de estar utilizando la mejor estrategia.
Ya proclamó al final
del siglo XX la Organización Mundial de la
salud que el estrés, la depresión y
la ansiedad serán las principales causas de
discapacidad laboral en los próximos 20 años.
Y así es. La salud mental en la organización
está en peligro.
Hoy por hoy, uno de cada 10 trabajadores sufre agotamiento,
estrés, depresión, ansiedad o bajo estado
de ánimo, lo que conlleva muchas veces al desempleo
y a una situación que siempre se ha tachado
de tabú, intentando convertirla en un secreto,
y es la situación de enfermedad mental. Todo
esto se traduce a nivel económico en descenso
en los resultados, disminución de beneficios,
aumento en la rotación de plantilla y situaciones
la mayoría de las veces no deseadas.
Muchos han sido los autores
que han diseñado un plan estratégico
de gestión de los Recursos Humanos, se ha establecido
un sistema que poco a poco ha ido evolucionando hacia
un aumento de resultados teniendo más en cuenta
a la persona. Pero se ha obviado uno de los factores
más importantes para el crecimiento tanto personal
como profesional y es el de SALUD MENTAL. Podemos
incluir este concepto de Salud Mental como parte integrante
de funciones como clima laboral, salud laboral o seguridad
e higiene laboral, pero habría que preguntarse,
¿alguna empresa dedica algún minuto
de su tan endiosado “tiempo” a valorar,
mejorar o solamente pensar sobre la salud laboral
de sus empleados?. La respuesta es afirmativa, pero
desafortunadamente sólo en los casos donde
ha cursado un impreso de baja médica con fecha
posterior a la ausencia repentina del trabajador.
A partir de ahí, se suceden las manos a la
cabeza, la reorganización de las tareas, la
delegación de funciones ( o distribución
de marrones), y por supuesto la explosión del
fenómeno de la rumorología. En definitiva,
¿es posible prevenir ese deterioro psicológico
en el trabajador?, ¿es posible evitar una enfermedad
mental?, ¿es posible seguir adelante reorganizando
el desempeño de tareas?, La respuesta obviamente
es SI, ¿por qué no hacerlo antes?.
Antes de trabajadores somos
personas, y son las personas las que generan el clima
laboral. Son las personas las que determinan si los
demás han de ser castigados, pero ¿es
justo llegar a estos niveles a los que estamos llegando?,
¿es necesario llegar a estos límites?.
¿Por qué la salud mental pasa de ser
prioritario a ser complementario?
Hoy por hoy en un dpto. de RRHH , en el caso de existir
éste como tal, el área de salud mental
se sitúa a la cola de las tareas pendientes,
si es que existe el concepto de salud mental como
parte de esa lista de tareas pendientes.
En muchas ocasiones, más
bien en la mayoría de las empresas, el que
sus trabajadores sufran agotamiento, estrés,
depresión, ansiedad o bajo estado de ánimo,
es considerado como parte del desempeño del
puesto, “son gajes del oficio”, es un
trago que tiene pasar el trabajador para demostrar
su fortaleza, su superioridad, su aguante, o la superación
de problemas.
Pero nadie se para a pensar
en las secuelas tanto personales como profesionales
que genera en la “persona”, en el trastorno
mental que supone enfrentarse a ese mal llamado, “es
propio del puesto”.
Para enfrentarnos a este problema,
han supuesto un gran paso incorporar a la empresa
un área de prevención de riesgos laborales,
los reconocimientos médicos laborales, acciones
o talleres formativos para enfrentarse a situaciones
límite o sesiones de coaching para nuestros
directivos, pero no es suficientemente, es necesario
volver a retomar uno de las mayores fortalezas del
hombre, “los valores éticos” como
parte esencial del perfil del puesto.Es clave detectar
a tiempo el problema al que nos estamos enfrentando
y evitar así en la medida de lo posible llegar
a situaciones límites o legales. Es esencial
que desde la dirección de las organizaciones
se tome conciencia de este problema, que cómo
todos sabemos, a la larga genera pérdidas.
Y se asuma por fin, el concepto de SALUD MENTAL como
parte del plan estratégico de los recursos
humanos adquiriendo el firme compromiso para su ejecución,
comenzando quizás por reactivar el deterioro
de valores humanos que han sido sustituidos por valores
económicos y únicamente cuando estos
dos valores consigan el equilibrio, la batalla estará
ganada.
