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Sección:
Salud Mental en el Trabajo

ME HAN DESPEDIDO, ¿QUÉ ME ESTÁ PASANDO? Beatriz Becerro de Bengoa y Alfonso Alonso Parga. Editores y Coordinadores de la sección: Salud Mental en el Trabajo

¿Despido es igual a fracaso?, en absoluto. Ser despedido es más habitual de lo que uno piensa. Cuando estamos inmersos viviendo una situación de conflicto laboral, todo se torna oscuro, se respira intranquilidad en el terreno laboral, se hace cuesta arriba enfrentarse incluso a situaciones familiares, y poco a poco la autoestima resulta perjudicada, pero es curioso, en el momento en el que se produce el despido, hace que:

1. Por un lado, un golpe tremendo en el que la autoestima se ve afectada de forma directa. Y la palabra fracaso parece grabarse en la frente con tal intensidad que jamás podremos borrarla. A veces, incluso compañeros que creías cercanos, se alejan enormemente convirtiendose en desconocidos.
Algunos temen contárselo a amistades y familia por miedo al rechazo, intentando evitar la famosa etiqueta de "despedido o fracasado".

2. Por otro lado, y tras sufrir un periodo de intranquilidad e incertidumbre, (como suele ser habitual antes de un despido), se experimenta una sensación de escape, de alivio, de fin de sufrimiento.

Está claro que un despido supone una ruptura con hábitos creados con el día a día. Nuestra vida, costumbres, horarios, compañeros, tareas, funciones y un etcetera de variables, se ven afectadas enormemente por este cambio. Y antes de producirse la adaptación completa a ese cambio, se experimentan diferentes procesos,

  1. Primero una fase de indiferencia por el futuro, ligado también a esa sensación de alivio de la que hablabamos antes. Es decir, ya no tengo el agobio de los últimos meses, quiero trabajar en lo que sea, me da igual, por fin me he quitado un peso de encima, voy a disfrutar de estos momentos.
  2. También: Una recaida en la que la persona se vuelve a plantear, y revivir todo el proceso de despido. Con frases como: No se si hice lo que tenía que hacer, o tenía razón en cuanto a las críticas hacia mi persona. En este caso, este tipo de comentarios siempre están asociados a "pensamientos negativos".

La intensidad y la duración de cada una de las fases, depende de la fuerza de cada persona y el apoyo que tenga de su entorno.

La voz de alarma salta tarde o temprano debido a la situación de inactividad unida a los siguientes factores:

  • social, es decir, nuestro entorno de relaciones. Ya que en el caso de ser activo laboralmente, se producen situaciones que pueden afectar de forma negativa, como son las conversaciones basadas en un día de trabajo, o incluso las preguntas sin mala intención del tipo: ¡qué!, ¿ya estás trabajando?, o ¿cómo llevas estar en el paro?.
  • económico, esto es, la existencia de la necesidad de ganar un sueldo para poder subsistir o simplemente para tener una independencia económica suficiente para cubrir las necesidades, ya sean básicas o secundarias (lujos).
  • personal, dependiendo también del si el caracter de la persona es optimista o pesimista, si vive solo, en domicilio paterno/materno, o con familia dónde todos los miembros trabajan...

El momento en el que se juntan los tres, social, económico y personal, es cuando la mente se bloquea con los pensamientos negativos que hemos mencionado antes, como: ¡no se hacer nada!, ¡pues mi jefe tenía razón!, ¡soy un fracaso!, ¡todos hablan del trabajo y yo estoy fuera de las conversaciones!, ¡ya no se qué decir de mi NO trabajo!, etcétera.

Se trata principalmente del miedo al cambio, es una reacción normal y aunque negativa, es totalmente saludable, siempre y cuando, no nos dejemos llevar por esos pensamientos. Una vez, se es consciente de la situación actual, y se pasa, página. Es decir, lo pasado, pasado está, y apartir de ahora, hay que pensar en el "aquí y ahora", NO sirve absolutamente de nada regocijarse en pensamientos negativos.

¿Despido igual a fracaso?, En absoluto, se decide prescindir de un trabajador por mil motivos distintos, a unos por restructuración, a otros por incompatibilidad de caracteres y cientos de razones más.

Y una vez conscientes de la nueva situación , es entonces el momento de plantearse objetivos, claros, positivos y de futuro. Y sobre todo, de tomar fuerzas para emprender el gran camino que supone la búsqueda de una nueva ocupación.

 


Beatriz Becerro de Bengoa


Alfonso Alonso Parga