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Sección:
Salud Mental en el Trabajo

MODELO DE CONFIANZA PARA EL ÉXITO LABORAL (1ª parte). Alfonso Alonso Parga Beatriz y Becerro de Bengoa . Editores y Coordinadores de la sección: Salud Mental en el Trabajo

La confianza es el elemento que hace que todo cobre sentido. Siempre se ha dicho que una actitud positiva “mueve montañas”, pues algo parecido ocurre con la confianza. La confianza tiene el poder conferido para hacer que las cosas cambien.

La confianza es como una cuenta bancaria, se puede tener un saldo positivo, con lo cual “estamos sobrados”, vemos y analizamos a las personas de forma positiva; o por el contrario, un saldo negativo que es cuando nos ponemos “a la defensiva” y empezamos a ver a los demás de manera negativa. Por tanto, la forma de ver y entender las cosas, o los filtros que utilizamos a la hora de evaluar y tomar decisiones va en función de cuánto tengamos en nuestra cuenta corriente, es decir, de la confianza que depositemos en los demás. Como es evidente, este planteamiento no siempre se cumple al cien por cien, ni es tan sencillo porque influyen más variables.

También se han aportado muchas definiciones en torno a este concepto, Albert J. Novell dice que “la confianza es una necesidad emocional que se expresa de forma racional y que nos permite relacionarnos con los demás y que identifica nuestros valores”. Para hacer la definición más sencilla, tal y como lo dijo Jack Welch expresidente de la General Electric “lo sabes cuando la sientes”. Siguiendo con este planteamiento, la confianza es un esfuerzo que realiza una persona frente a otra para generar un escenario positivo y agradable. Es la forma de entregarse hacia uno mismo y los demás, por ejemplo, podemos relacionarnos con los demás de forma superficial, pero entonces lo que percibimos son las diferencias, lo que nos separa y este planteamiento no es bueno para dar confianza. De otra forma, si la relación va a la esencia, el acento estará en lo que nos une, en lo que tenemos en común. Por eso en la confianza es importante ser “transparente”, marcar relaciones sustanciales frente a relaciones insípidas o sin sustancia. Es algo así como una apuesta, sólo que lo que nos estamos apostando es nuestra esencia, nuestro “core” o núcleo, lo más íntimo. Y eso, es complicado de hacer porque a veces la experiencia que tenemos y hemos tenido a lo largo de nuestra vida es negativa, el mecanismo de defensa, tal y como hemos dicho antes es ponerse a la defensiva, por tanto, hacemos exactamente lo contrario al planteamiento que estamos proponiendo. Consecuencia que se produce en base a las malas experiencias, es ser más prudente a la hora de “expresar nuestro interior”, desarrollando relaciones superficiales. Lo que conlleva a no generar confianza y así estamos en un círculo vicioso o espiral sin fin provocando escenarios negativos y relaciones “falsas” o insípidas.

 Vamos a exponer un modelo de confianza, muy sencillo para aclarar y entender mejor lo que es la confianza, con sus efectos, causas y consecuencias. Lo que proponemos sirve tanto para situaciones personales como laborales, aunque luego iremos profundizando en las diferencias que se implican en cada uno de los casos de manera específica.

modelo de confianza

El modelo es el siguiente:
*Modelo de Confianza de Alonso, A. Becerro de Bengoa, B.

Como se ve en el gráfico, lo primero con lo que nos encontramos al principio de una “relación” es que las personas en general somos desconfiadas, siempre se dice que cuando empezamos a entablar una relación, sea del tipo personal o laboral, estamos a la expectativa, recelosos, o con cierta inquietud. Analizando lo que pasa a nuestro alrededor, sin entregarnos, siendo cautos y expectantes de los acontecimientos que van transcurriendo. Y con la edad, ese modus operandi se va convirtiendo en una forma casi instintiva de actuar.

Nota: muchos de los lectores estarán pensando en situaciones tales como incorporarse a un nuevo trabajo, o la implantación de un nuevo sistema en nuestra empresa, el jefe nuevo que acaba de llegar, aquella persona que me gustaba y “no sabía como empezar a entablar una relación”, etc.

Si analizamos a las personas que tienen grandes habilidades sociales, veremos que normalmente, son muy divertidas, “sin pelos en la lengua”, muy decididas, entusiastas, con un tipo de humor aunque no sea el convencional. Rompen la barrera de la “desconfianza” a través de ser ellos mismos, de mostrar su “core”, su núcleo, sin ridículo a hacer algo que no sea lo convencionalmente establecido, o como ahora se dice, siendo políticamente correcto. Eso les hace ser transparentes, te podrá gustar luego su forma de ser, su forma de expresarse o cualquier otro calificativo que muestre, pero si algo queda claro es que esa persona es “auténtica”. Por este motivo, en la mayoría de los casos, suele tener éxito. Porque de alguna forma “nos rompen”, nos atraviesan y nos llegan a lo más íntimo. No se trata se ir “sobrado”, o de ser un “pasota”. Sino de ser como uno es. Tampoco se trata de ser un “graciosillo”, sino de mostrarte tal y como eres. A todos nos gusta reír y todos sabemos hacer reír, algunos lo hacen desde un humor serio y otros haciéndose burla a sí mismo. En cualquiera de los casos, se trata de ir viendo cómo reacciona la otra persona y cómo va reaccionando en base a la forma de expresarnos. Luego lo primero que hay que hacer es tratar de romper la barrera de la desconfianza en relación al otro, la forma de romper esa barrera es expresarnos tal y como somos y desde una actitud positiva (tal y como se muestra en el gráfico). Sin embargo, la otra cara de la forma de actuar es la actitud negativa, de tal forma que lo que provocaremos es ver las cosas negativas del otro, en este caso lo que provocamos es “restar frente a sumar” en la relación que mantenemos o tratamos de mantener con los demás.

Sin embargo, la actitud no lo es todo, también se van a producir una serie de hechos y situaciones que van a hacer cambiar la situación o cambiar la confianza con el otro. De tal forma que, si los hechos resultantes son positivos, la relación irá adquiriendo más y más confianza. Mientras que si son negativos la confianza se irá mermando cada vez más. Es decir, si mantenemos una actitud positiva pero el resultado es negativo, el resultado será de No Confianza. Mientras que si mantenemos una actitud negativa pero los resultados son positivos, el resultado será de Confianza.

Actitud negativa + resultados positivos = Confianza laboral
Actitud positiva + resultados negativos = No Confianza laboral

Este es un ejemplo claro de que los resultados en el ámbito laboral priman por encima de la actitud que pueda tener una persona. Este supuesto no es muy normal, ya que a nadie le gusta trabajar con personal desmotivado o con actitudes negativas, de hecho lo que provocará a largo plazo es una ruptura, ya que aunque se produzca una confianza laboral con una actitud negativa, esta situación no es sostenible en el tiempo, lo que provocará malestar y al final acaba por desaparecer el resultado positivo. Luego es una fórmula que funciona o puede funcionar a corto plazo, ya que a largo plazo se convierte en un gran inconveniente. Y la razón es obvia, en el fondo la confianza personal prima por encima de la laboral.
Muchas veces, los trabajadores piensan y dicen cosas como “mientras yo de resultados todo va bien”, “la empresa lo que quiere son resultados”, “yo a mi jefe le doy lo que me pide, pero que no pida mucho”. Todos estos comentarios son típicos de personas que no generan confianza, que están orientadas a resultados sin más. Aunque a corto plazo les esté dando un buen resultado, la realidad es que no están generando relaciones de éxito, debido a la actitud negativa que muestran.

Lo que genera mejores resultados, dentro de unos límites, es decir, sin que las personas implicadas se extralimiten, se constata en la siguiente fórmula, que es la más común e “ideal”:

Actitud positiva + resultados positivos = Confianza laboral/personal
Actitud negativa + resultados negativos = No Confianza laboral/personal

Esta nueva fórmula está más relacionada con la Confianza personal y la profesional, obtiene mejores resultados porque en realidad somos más personas que trabajadores y por eso, es más útil y mejor, porque en este caso, la confianza es tanto a corto como a largo plazo.

Si vamos al modelo de confianza, podemos ver cómo lo que se propone es exactamente esta fórmula. Para ello, lo que hay que hacer es:

  1. Romper la barrera de la desconfianza. (Hay que empezar a generar confianza desde el primer momento).
  2. Generar actitudes positivas.
  3. Analizar los resultados o hechos que se van produciendo.
  4. El resultado será el que hemos generado: Confianza (laboral/personal).

A lo largo de la relación que establezcamos con la otra/s persona/s, se irá probando el grado de confianza que estamos realizando. En este sentido es muy importante tener en cuenta que:

Lo que ocurre con la NO CONFIANZA es que…

  1. Las conductas poco éticas o las conductas éticas pero incompetentes en el ámbito laboral son la causa de NO CONFIANZA.
  2. La NO CONFIANZA genera fricciones, conflictos, intenciones oculta, el pensamiento de ganar/perder, una comunicación defensiva o protectora e intrigas.

Lo que ocurre con la CONFIANZA es que…

  1. Las conductas éticas y competentes en el ámbito laboral son la causa de la CONFIANZA.
  2. La CONFIANZA genera tomar las decisiones de forma rápida y precisa, la interpretación que hacemos del otro cuando nos comunicamos es positiva y no hay malos entendidos, incluso cuando la información es escasa.

Como conclusión, la confianza se debe practicar desde el primer momento con los demás. Es la forma más importante para que las personas actúen o haya una mayor probabilidad de que los demás actúen en clave de confianza.

 


Alfonso Alonso Parga Beatriz Becerro de Bengoa

 


 

 

 

 

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