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Sección:
Salud Mental, Implicaciones Legales y Forenses

EL DICTÁMEN PERICIAL EN LA CAUSAS DE NULIDAD MATRIMONIAL CANÓNICA: TRASTORNOS PSICOPATOLÓGICOS
Mª del Carmen Antón Boix, Abogado del Ilustre Colegio de Madrid

En su quehacer profesional los psicólogos se ven obligados a manejar y dominar múltiples conceptos jurídicos. Debido a que los psicólogos son requeridos con creciente frecuencia en los Tribunales de Justicia, para comparecer como expertos peritos, la Psicología Jurídica es una especialidad con una relevancia cada vez mayor.

En lógica consecuencia hay que decir que la Psicopatología y la Psiquiatría se han convertido en ciencias auxiliares del jurista para la determinación de los distintos trastornos mentales, y sus especialistas son peritos indispensables de la actividad jurisdiccional.

Entre los capítulos de nulidad matrimonial canónica nos encontramos el grave defecto de discreción de juicio -que puede deberse tanto a anomalías psíquicas como a enfermedades mentales-, y la incapacidad para asumir las obligaciones esenciales del matrimonio por causas de naturaleza psíquica.

Y en este sentido, el ordenamiento jurídico canónico tiene previsto que “se ha de acudir al auxilio de peritos siempre que, por prescripción del derecho o del juez, se requiera su estudio y dictamen, basado en las reglas de una técnica o ciencia, para comprobar un hecho o determinar la verdadera naturaleza de una cosa”.

El juez debe apoyarse en la Psiquiatría y los informes que avalan la naturaleza del trastorno de una persona, la evolución del mismo y su incidencia en la inteligencia y voluntad del individuo: “....entender de las causas de nulidad del matrimonio por limitaciones psíquicas o psiquiátricas exige, por una parte, la ayuda de expertos en esas materias, que valoren según su propia competencia la naturaleza y el grado de los procesos psíquicos que afectan al consentimiento matrimonial, y la capacidad de la persona para asumir las obligaciones esenciales del matrimonio ".

A pesar de que la utilidad de la ayuda de los peritos al Juez es algo harto repetido en la doctrina y en la Jurisprudencia Rotal, debe advertirse que el concepto de anomalía psíquica “grave” empleado por los peritos -psiquiatras y psicólogos-, no coincide con el concepto “de gravedad” que tienen los canonistas y los jueces. Mientras que para los primeros la anomalía es grave si pertenece al grupo de los trastornos de personalidad “mayores” –psicosis, esquizofrenia, psicosis maniaco-depresiva, paranoia-, y, en principio, no serán graves los trastornos de personalidad “menores” –neurosis, psicopatías, inmadurez afectiva, etc.-. En cambio, para el canonista y para el juez eclesiástico, el término de anomalía “grave” significa que afecta “sustancialmente” a las facultades superiores de la persona. Así una neurosis, una psicopatía, una inmadurez afectiva puede ser grave en sentido jurídico aunque no lo sea en sentido psiquiátrico.

No se puede decir que el consentimiento matrimonial ha sido gravemente defectuoso y, por consiguiente, el matrimonio nulo por el mero hecho de que uno de los contrayentes, o los dos, han ido al matrimonio padeciendo un trastorno de personalidad o un trastorno psicótico. Es necesario demostrar que este trastorno ha sido grave jurídicamente, es decir, debe demostrarse que al tiempo de contraer afectó sustancialmente a alguna de las facultades superiores de la persona.

El interés del juez radica en que el perito se pronuncie acertadamente sobre el modo como la anomalía psíquica afecta a las facultades superiores de la persona. Es decir, lo que interesa en orden a declarar la nulidad del matrimonio no es el que la anomalía padecida esté catalogada en uno o en otro tipo dentro de las categorías de la ciencia psiquiátrica y psicológica, sino el hecho de que la existencia de una anomalía grave, del tipo que sea, incapacita al contrayente para cumplir los deberes conyugales. Por eso se habla de formulación más que de tipo psiquiátrico, eminentemente de tipo psicológico-jurídica”

En consecuencia sería prudente que el perito apelando al Diagnostic and satatitical Manual of Psicorders (DSM-IV) para fundamentar el diagnóstico de la anomalía psíquica, se preocupe en demostrar que en el caso concreto se da el número de –items-, que requiere el (DSM-IV) para encuadrar el caso concreto en esa anomalía.

Dicho lo anterior, las pericias deben someterse a la sana crítica, pues en caso contrario las sentencias no las harían los jueces, sino los peritos. Si los jueces siguen las conclusiones de los peritos sin someterlas a crítica, la sentencia dirá lo que han dicho los peritos sin estar contrastadas estas conclusiones.

Las pericias ni deben ser supervaloradas ni infravaloradas. Debe tenerse en cuenta que “la opinión de los peritos no es una prueba legal”, que sus “dictámenes no son normas jurídicas”, sino que son testigos cualificados y testigos “técnicos”.

Las sentencias rotales manifiestan que las pericias deben estar fundadas en los autos, ya que el que “Las conclusiones no están fundadas en los autos” es uno de los motivos por los que el juez puede apartarse de las conclusiones del perito.

En este sentido, “El juez no se apartará de las conclusiones de los peritos, a no ser que por gravísima causa y muy concluyentes argumentos, vgr. porque las conclusiones son más amplias que las premisas, o no se apoyan en los hechos sino, más bien son teoréticas o meras posibilidades”.

La Jurisprudencia insiste en que “El perito debe, además, cumplir su obligación fielmente y confeccionar su voto teniendo en cuenta todos los autos de la causa y usando todos los medios legítimos que le proporciona la ciencia, en el caso, vgr. inpecciones, análisis de laboratorio, test, etc...(Cns 1.574; 1.517). De todo esto el perito debe dar cuenta en su voto”.

Fuentes:
Cursos Rotales: Mons. Panizo Orallo y Mons. Gil de la Heras
Código de Derecho Canónico
Alocución de Juan Pablo II al Tribunal de la Rota año 1987

 

 

 

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