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Sección:
Salud Mental, Implicaciones Legales y Forenses

REQUISITOS PARA EJERCER LA PROFESIÓN DE PSICÓLOGO
Mª del Carmen Antón Boix, Abogado del Ilustre Colegio de Madrid         

 La Ley 43/1979 sobre creación del Colegio Oficial de Psicólogos estableció que para ejercer como psicólogo en España era necesaria la inscripción en este Colegio, pudiéndolo realizar aquellos que sean licenciados en Psicología y otros titulados homologados a estos. Posteriormente, se han ido creando Colegios autonómicos de Psicólogos, cuya legislación reguladora exige estos mismos requisitos. Además, la Ley 2/1974 sobre Colegios Profesionales (modificada por el Real Decreto-Ley 6/2000) establece también en su artículo 3.2 que "Es requisito indispensable para el ejercicio de las profesiones colegiadas hallarse incorporado al Colegio correspondiente. Cuando una profesión se organice por Colegios Territoriales, bastará la incorporación a uno solo de ellos, que será el del domicilio profesional único o principal, para ejercer en todo el territorio del Estado [...]". Así que en España la profesión de psicólogo es una profesión regulada, ya que para su ejercicio está establecido por Ley que es necesario poseer una titulación específica (licenciado en Psicología u otro título homologado) y estar inscrito en un Colegio Oficial de Psicólogos.

Puede considerarse que el inicio formal de la Titulación universitaria de Psicología en España, se produjo, como tal, en la década de los 60 del siglo XX, momento en el que se dio el salto hacia la Titulación Oficial. Hasta esas fechas, y desde el final del siglo XIX, se institucionalizaron diversas asignaturas de Psicología en Facultades de la Universidad Española, que permitieron que la Psicología desarrollase una vida académica relativamente regular.

Así, a partir de 1968, Psicología adquirió rango de titulación universitaria, y se inició su enseñanza en las Facultades de Filosofía y Letras de las Universidades de Madrid y Barcelona. Poco después, a comienzos de la década de los 70, la titulación de Psicología comenzó a desprenderse de la tutela que académicamente ejercían las Facultades de Filosofía. Durante esta década, y siguiendo los ejemplos de las Universidades de Madrid y Barcelona, la especialidad de Psicología se fue incorporando a los programas de las Universidades españolas como una sección independiente, aunque dentro de las Facultades de Filosofía y Letras. En 1974 se aprobó el primer ciclo de las Secciones de Psicología de la Universidad Pontificia de Salamanca y de la Universidad de Granada, tan solo un año después la Dirección General de Universidades e Investigación dio el visto bueno a la modificación del primer ciclo de la Sección de Psicología de la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad Complutense de Madrid (hasta entonces con contenidos compartidos con el resto de titulaciones de la Facultad). En años sucesivos otras Universidades aprobaron planes de estudios diferenciados en Universidades como las de Valencia, Autónoma de Barcelona, UNED, La Laguna, Deusto, Murcia, etc. Esta creciente presencia de la Psicología en las Universidades españolas dio lugar a un incremento espectacular en el número de estudiantes, suponiendo uno de los mayores aumentos experimentados por una titulación en la historia reciente de la Universidad española (el número de estudiantes matriculados pasó en solo siete años de 160, en el curso 1968- 69, a 13.484, en el curso 1975-76).

La Ley de Reforma Universitaria (B.O.E 1/9/1983) dio lugar a una profunda modificación de la estructura curricular en toda la Universidad Española y, en particular, de la Licenciatura en Psicología, con el desarrollo de los decretos derivados de ella. Por una parte, el Real Decreto de 1888/1984 establece que la Psicología queda dividida en 6 áreas de conocimiento: Metodología de las Ciencias del Comportamiento; Personalidad, Evaluación y Tratamiento Psicológicos; Psicobiología; Psicología Básica; Psicología Evolutiva y de la Educación y Psicología Social. En 1987 aparece el Real Decreto 1497/1987 por el que se establecen, entre otros aspectos, las directrices generales comunes de los Planes de Estudios de los títulos universitarios de carácter oficial y validez en todo el territorio nacional y se establece el sistema de créditos como unidad de medida. Este Real Decreto se complementa con el publicado el 20 de Noviembre de 1990 en el que se establecen las directrices generales del título universitario de Licenciado en Psicología.

Por otra parte, si bien no existe una Ley que asigne de manera general las atribuciones que poseen los psicólogos, si existen Leyes estatales y autonómicas, así como Decretos, que atribuyen a estos profesionales una serie de competencias y características propias, por lo que se puede afirmar también que la profesión de psicólogo es una profesión con atribuciones reguladas. Se pueden destacar las siguientes normas:

  • La Ley Orgánica 5/2000 reguladora de la responsabilidad penal de los menores y el Real Decreto 1774/2004, que desarrolla esta Ley, ha establecido mediante varios artículos que los psicólogos estén incluidos en los equipos técnicos al servicio de los Jueces de menores, prestando asistencia psicológica al menor mientras dura su detención. Además, los psicólogos participan en la elaboración del informe en el que se describe la situación psicológica del menor acusado y se realizan recomendaciones sobre su tratamiento educativo y penal. También deben mediar entre el menor y la víctima o perjudicado. Así mismo, en los centros de internamiento, el psicólogo deberá visitar diariamente al menor castigado con la sanción de separación al objeto de informar al director del centro sobre el estado de salud física y mental del menor, así como sobre la conveniencia de suspender, modificar o dejar sin efecto la sanción impuesta.
  • La Ley 13/1982 de Integración Social de los Minusválidos establece en varios artículos que estos recibirán cuidados psicológicos, estando obligado el Estado a facilitarlos. Los psicólogos facilitarán tratamiento y orientación psicológica durante las distintas fases del proceso rehabilitador, yendo encaminadas a lograr del minusválido la superación de su situación y el más pleno desarrollo de su personalidad. Además, este tratamiento y orientación tendrán en cuenta las características personales del minusválido, sus motivaciones e intereses, así como los factores familiares y sociales que puedan condicionarle, y estarán dirigidos a potenciar al máximo el uso de sus capacidades.
  • La Ley 1/2004 de Medidas de Protección Integral contra la Violencia de Género, en su artículo 19, determina que las mujeres víctimas de violencia de género tienen derecho a recibir atención psicológica dentro de los servicios sociales de atención, de emergencia, de apoyo y acogida y de recuperación integral que establezcan las Comunidades Autónomas y las Corporaciones Locales. Por tanto, esta Ley atribuye a los psicólogos que deben atender a estas personas.
  • La Ley 44/2003 de Ordenación de las Profesiones Sanitarias, en su artículo 6.3, establece que son profesionales sanitarios de nivel Licenciado quienes se encuentren en posesión de un título oficial de especialista en Ciencias de la Salud establecido, conforme a lo previsto en el artículo 19.1 de esta Ley, para psicólogos y otros profesionales. Por tanto, esta Ley atribuye al psicólogo la capacidad de convertirse en profesional sanitario regulado por esta Ley si adquiere el título oficial de psicólogo especialista en Psicología clínica, que es el único título oficial de especialista en Ciencias de la Salud, por ahora, al que pueden optar los psicólogos.