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Sección:
Salud Mental, Implicaciones Legales y Forenses

Proyecto de Ley reguladora de la rectificación registral de la mención relativa al sexo de las personas: diagnóstico de la“disforia de género” Parte I

Mª del Carmen Antón Boix, Abogado del Ilustre Colegio de Madrid

La “disforia de género” es más conocida por el nombre de transexualismo. Esta condición supone la falta de concordancia entre el sexo biológico y el género psicológico de la persona.

El pasado mes de junio el Consejo de Ministros aprobó el proyecto de Ley de Identidad de Género que tiene como finalidad ordenar los requisitos necesarios para modificar la inscripción relativa al sexo de una persona en el Registro Civil, cuando dicha inscripción no se corresponde con su verdadera identidad de género. Asimismo, contempla el cambio del nombre propio para que no resulte discordante con el sexo reclamado.
Con esta iniciativa, España se suma a países de nuestro entorno que cuentan con una legislación específica como Francia, Suecia, Alemania, Italia, Holanda o Reino Unido, dando cobertura y seguridad jurídica a la necesidad de la persona transexual diagnosticada de ver corregida su asignación registral de sexo, asignación contradictoria con su identidad de género  y el cambio de nombre en el Registro Civil para que éste no resulte discordante con su identidad.Frente al modelo alemán en el que prima la genitalidad, la futura Ley de Identidad de Género, que entrará en vigor en 2007, no obliga a operarse para obtener un cambio de sexo.En el Reino Unido (2005) se regula el cambio de nombre y sexo aunque el individuo no esté operado de los genitales. La diferencia con el texto español es que en Reino Unido es un único y estatal panel de expertos el que acredita que una persona determinada está viviendo conforme al sexo reclamado. En Holanda (1985) se exige el dictamen de un grupo de expertos y una sentencia. En Italia (1982), para otorgar el cambio de sexo, la norma exige una sentencia judicial para autorizar la operación y otra resolución judicial que acredite que se ha realizado la operación. En Alemania (1980) se contempla el cambio de nombre y sexo para quien se opere y sólo cambio de nombre para quien no se opere. En Suecia (1972) permite cambio de nombre y sexo sin necesidad de cirugía genital. Hace falta una autorización del Ministerio de Salud para operarse y sólo  está dirigida sólo a los ciudadanos suecosEn Dinamarca la transexualidad se equipara a la castración. Es el Ministerio de Justicia quien ha de dar el visto bueno a la intervención. Se autoriza después de dos años de tratamiento psicológico. Tanto en Austria como en Noruega tienen una legislación muy similar. El proyecto de Ley de Identidad de Género, reflejo de la norma británica, establece una serie de requisitos para proceder al cambio de identidad empezando por un diagnóstico de “disforia de género” mediante informe de médico o psicólogo colegiado.

La “disforia de género” es más conocida por el nombre de transexualismo. Esta condición supone la falta de concordancia entre el sexo biológico y el género psicológico de la persona. La disforia de género no debe ser confundida con el homosexualismo, que implica el sentir atracción erótica hacia personas de su mismo sexo, ni con el travestismo, que supone el obtener satisfacción erótica a través de la ropa del sexo que le atrae a uno.

       La primera referencia a individuos con deseos de asumir el rol del género opuesto en la literatura médica la acuñó, en el año 1830, el autor alemán FRIEDREICH. En 1892, LATER y KRAFFT-EBING llamaron al fenómeno “metamorfosis sexual paranoica”. HAVELOCK ELLIS, en 1913, usó la expresión “inversión estética sexual” más tarde llamado “eonismo”. En 1916 MARCUSE hace referencia a la búsqueda del cambio de sexo.

El término “transexualismo” fue usado por primera vez por CAULDEWL en 1949, refiriéndose a los comportamientos sociopáticos del desorden. HAMBURGUER STURUP y DALH-INVENSEN, en 1953, sugirieron el término de “transvestismo genuino” o “hermafroditismo psíquico”.

En 1953 HARIY BENJAMÍN en su libro “El fenómeno transexual”, diferenciándolo de otras condiciones sexuales confusas, definió la transexualidad como el deseo irreversible de pertenecer al sexo contrario al genéticamente establecido y asumir el correspondiente rol y de recurrir si es necesario a un tratamiento hormonal y quirúrgico encaminado a corregir esta discordancia entre la mente y el cuerpo.